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  • Teleoperadores o "bienvenidos al mundo real".

    "Empresas de telemarketing" quiere decir empresas que son subcontratadas por otras empresas que son más "dueñas del mundo" para atender a sus clientes (por ejemplo las de telefonía lo hacen mucho) para que éstos "peces gordos" y los que están más cerca se laven las manos y para dar a veces mal "servicio de atención al cliente" (aunque depende del día, a veces es medio "bueno" aunque caro...) y también para "emitir" llamadas para acosar a los clientes y ofrecerles nuevos "productos" y no tener remordimientos cerca (recordemos, persuasión* antes que muerte, que es la gran empresa de infección del capitalismo, esta de la persuasión y la expectación eternas), de internet:

    "Las empresas de telemarketing son un continuo [entrar y salir de] teleoperadores que cuando tienen la experiencia necesaria para dar un buen servicio se marchan asqueados por sus pocas posibilidades de promoción o de mejora en sus sueldos."

    ¿Consiste en bajar los humos a "jóvenes" y no tan jóvenes, que literalmente no caben por mucho que lo intentaran en los subprogramas: funcionariado... universidad...?
    ¿Un método de "espabila"... o cuídate?
    ¿Bajar los humos entonces a los que ya poco a poco van impregnándose de "la estructura" del mundo y de la necesidad de que "se lo tienen que montar/currar solos"... que "ancha es castilla"... y un "allá vosotros" a partir de la nada y si realmente os interesa lo que váis a querer o a hacer por querer?

    Lo que sí quedan claros son algunos puntos:

    En varios tipos de actividades de "teleoperador" aprendes activamente, o sea, "estudias" en situaciones prácticas cómo tener cada vez menos escrúpulos y ser más "malo". Pones en ello todas tus capacidades de comprensión, astucia, relación telefónica con la gente... etc. Es "por el procedimiento". No tienes que pensar, hay que tenerlo muy claro, tu trabajo es tu trabajo (no sé en qué me recuerda esto a los campos de concentración...).
    Pero las pones a servicio de un "arriba" donde prácticamente no hay más que gente cínica con corbatas que necesita mucho dinero para poder llevar a sus hijos a hacer "cosas que merecen la pena" a las caras universidades estadounidenses... o bien de un abajo: que son clientes de la empresa que te subcontrata, y en muchas ocasiones a este abajo sólo le creas más problemas o engaños (porque estás quemado y/o precario en exceso... o debido a que el propio procedimiento de la empresa es puñetero (oí que en wanadoo había que llamar hasta a un 906 para causar la baja, no sé si sigue). Pero -recordemos- :) : al menos -aún- no nos matamos entre nosotros más que poquito a poco y por estos medios (hay gente que casi me llora por teléfono porque no les dábamos de baja) (explicaré aquí que he trabajado indirectamente para la semidifunta "auna" (ahora comprada por ono), y auna tenía una política que hacía difícil en muchos casos dejar de recibir facturas (aunque siempre recordemos: hay que leer muy bien los contratos, pero cuidado: a veces se hacen altas sólo por teléfono... que así es el mundo de los comerciales, "duro"... y cómo no, leer la letra pequeña... hay que saber lo que se tiene o lo que se quiso... lo que hay .... y ya se sabe, a nuevos servicios nuevas oportunidades de robo: como lo que pasó o quizá sigue pasando -por poner otro ejemplo- con el desvío que hacían a teléfonos caros a gente que usaba y usa internet como módem telefónico, conexión por teléfono a internet.

    El mundo (¿ciencia?) de la persuasión.Vivir por vivir... persuadiendo.

  • GRITOS

    teleoperadora

    El teléfono marca mucho las distancias, es raro el teleoperador y mucho más raro el cliente, que se da cuenta de que al otro lado del hilo telefónico hay una persona. Unos creen que tienen delante al enemigo que les va a estropear la jornada, los otros creen tener delante a una máquina que les repite una grabación.

    Sin embargo se empeñan en gritar a una grabación. Uno no puede acostumbrarse a esto, será porque no va gritando por la calle a los camareros, taquilleras, en fin, a las personas que le prestan atención habitualmente, para que le parezca raro que otras personas sean capaces de gritarles para atenuar su frustración (estrategia que por otra parte no suele tener mucho éxito).

    De los gritos se pasa a los insultos personales, y de ahí a colgar al cliente, salvo que el gestor tenga un gesto de paciencia excesiva y le siga aguantando el rollo. Si no se le cuelga, no es raro que el mismo cliente que insulta, al cabo de unos momentos salga con aquello de: "¿Es que no te puedes poner en mi lugar ni por un momento?"

    En fin, lo dicho, que no es fácil darse cuenta de que al otro lado del teléfono hay una persona, pero que debería ser mucho más fácil darse de baja de lo que sea que no gritar o insultar a un desconocido explotado al otro lado del hilo ¿O qué?

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